Official Statement on Tacolorado

Published on November 18, 2025

The Denver Department of Public Health & Environment (DDPHE) takes our responsibility to protect the health and safety of everyone who lives in or visits our city seriously. When people buy food in Denver, they should know that it’s safe to eat. That’s why we have clear regulations in place that govern how food must be stored, prepared, and served, and why we require vendors to be licensed.

Over the past several weeks, DDPHE has been closely monitoring Tacolorado due to serious public health concerns. The vendor has been operating without a required business license and has repeatedly failed to follow essential food safety practices. Investigators observed unsanitary food storage and preparation conditions, no reliable method to keep food at safe temperatures—conditions that can lead to foodborne illness—and the unsafe use of heating devices like propane, which pose additional safety hazards to both the vendor and the public.

Our Public Health Investigations team has engaged with this vendor multiple times across different locations in Denver, offering education, bilingual resources, and guidance to help them come into compliance. Despite these efforts, the vendor has continued to operate illegally and unsafely.

This is not an isolated issue. Health departments in other counties have also interacted with this vendor in recent weeks. 

Our goal is always to support vendors in becoming compliant, rather than penalizing them. However, when a vendor continues to operate in violation of food safety laws, we must take action to prevent potential illness and protect the broader community.

Because we have been unable to achieve compliance, our enforcement actions have escalated to confiscating and safely disposing of food products that pose a potential health risk. In previous encounters, the vendor had quickly packed up and relocated before food could be safely discarded. At the most recent inspection, when our investigators arrived, employees began packing the contaminated food into a locked truck. Given the vendor’s interference, lack of an on-site dumpster, and the amount of contaminated food, bleach was used as a quick and immediate response to ensure food could not be packed, stored, and resold. Any food that is destroyed is bagged and discarded, not left for someone to eat later. Using bleach or other additives is a standard public health practice intended to prevent illness and protect unknowing future consumers. These actions are never taken lightly and are only used after multiple attempts at education and voluntary compliance.

Allowing unlicensed vendors to operate not only presents a health and safety risk, but it also undermines the many small businesses in Denver that have invested time and money to operate legally and safely. We’ve heard from licensed vendors who are concerned about the unfair competition and the impact on their livelihoods.

We recognize that many street vendors are working hard to support themselves and their families. We are committed to continuing education and outreach to help vendors understand the rules and connect them with resources to get licensed and operate legally.

Learn more about DDPHE's food safety program


Declaración oficial sobre Tacolorado

El Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de Denver (DDPHE, por sus siglas en inglés) se toma muy en serio su responsabilidad de proteger la salud y la seguridad de todas las personas que viven en nuestra ciudad o la visitan. Cuando la gente compra comida en Denver, debe saber que es segura para comer. Por eso contamos con normas claras que rigen cómo se debe almacenar, preparar y servir la comida, y por eso exigimos que las y los vendedores cuenten con licencia.

Durante las últimas semanas, el DDPHE ha estado monitoreando de cerca a Tacolorado, debido a serias preocupaciones de salud pública. Este vendedor ha estado operando sin la licencia comercial requerida y, en repetidas ocasiones, no ha cumplido con prácticas esenciales de inocuidad alimentaria. Los investigadores observaron condiciones insalubres de almacenamiento y preparación de alimentos, ausencia de un método confiable para mantener la comida a temperaturas seguras —condiciones que pueden provocar enfermedades transmitidas por los alimentos— y el uso inseguro de dispositivos de calefacción como propano, que representan riesgos adicionales tanto para el vendedor como para el público.

Nuestro equipo de Investigaciones de Salud Pública ha interactuado con este vendedor varias veces en diferentes lugares de Denver, ofreciendo educación, recursos bilingües y orientación para ayudarle a cumplir con los requisitos. A pesar de estos esfuerzos, el vendedor ha seguido operando de manera ilegal e insegura.

Este no es un problema aislado. Departamentos de salud en otros condados también han interactuado con este vendedor en semanas recientes. 

Nuestro objetivo siempre es apoyar a las y los vendedores para que logren el cumplimiento de las normas, en lugar de penalizarlos. Sin embargo, cuando un vendedor continúa operando en violación de las leyes de inocuidad alimentaria, debemos actuar para prevenir posibles enfermedades y proteger a la comunidad en general.

Debido a que no hemos podido lograr que se cumplan las normas, nuestras acciones de cumplimiento se han intensificado hasta confiscar y desechar de manera segura productos alimenticios que representan un posible riesgo para la salud. En encuentros anteriores, el vendedor empacó rápidamente y se marchó antes de que la comida pudiera desecharse de forma segura. En la inspección más reciente, cuando nuestros investigadores llegaron, el personal comenzó a empacar la comida contaminada en un camión cerrado con llave. Dada la interferencia del vendedor, la falta de un contenedor de basura en el sitio y la cantidad de alimentos contaminados, se utilizó cloro como una respuesta rápida e inmediata para asegurar que la comida no pudiera ser empacada, almacenada y revendida. Cualquier alimento que se destruye se embolsa y se desecha; no se deja para que alguien lo consuma después. El uso de cloro u otros aditivos es una práctica estándar de salud pública diseñada para prevenir enfermedades y proteger a futuras personas consumidoras que no estén al tanto. Estas acciones nunca se toman a la ligera y solo se utilizan después de múltiples intentos de educación y de invitar al cumplimiento voluntario de las normas.

Permitir que vendedores sin licencia operen no solo presenta un riesgo para la salud y la seguridad, sino que también socava a las muchas pequeñas empresas en Denver que han invertido tiempo y dinero para operar de manera legal y segura. Hemos escuchado a vendedores con licencia que están preocupados por la competencia desleal y el impacto en sus medios de vida.

Reconocemos que muchas personas vendedoras ambulantes trabajan arduamente para mantener a sus familias. Seguimos comprometidos con la educación y la divulgación para ayudarles a entender las reglas y ponerlos en contacto con recursos para que puedan obtener su licencia y operar legalmente.

Obtenga más información sobre el programa de inocuidad alimentaria del DDPHE.